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¿Y eso del Psicodrama qué es?

Todos los Psicodramatistas nos hemos enfrentado muchas veces a la pregunta: ¿Y eso del Psicodrama qué es? Y es que el nombre en sí mismo más que orientar y describir despista e induce a pensar en algunos tópicos que nada tienen que ver con lo que de verdad ocurre cuando se hace Psicodrama. Hace poco una compañera me comentó que una vez alguien le preguntó qué era el Psicodrama y antes de que contestara éste le dijo: “Ufff… porque si ya drama suena fuerte y parece que es algo como de llorar mucho, si encima lleva antes la palabra psico pues peor todavía me lo pones… no me lo quiero ni imaginar”.
Autor de la imagen de la entrada del blog: Enrique Negueruela Azarola.
Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y probablemente esta misma expresión, llevada y traducida al campo de la psicoterapia, se podría adaptar diciendo que más vale una experiencia que mil explicaciones. En mi práctica profesional siempre trato de proponer, promover y provocar la experiencia sin olvidar la importancia que también tiene la explicación y la información como recursos terapéuticos.
“…ciertamente el nombre de “psicodrama” no da muchas pistas y, si las da, ahuyenta más que anima.”
Por este motivo, en el texto que comparto con vosotros a continuación, con su sugerente título, una persona trata de explicar qué es el Psicodrama poniendo de manifiesto su experiencia como participante en un proceso de terapia de grupo llevada a cabo desde el modelo y las técnicas picodramáticas. Después, si les apetece, pueden seguir leyendo una reseña explicativa y técnica, que aunque probablemente sea necesaria, quizás le quite algo de autenticidad a la realidad de la vivencia del fenómeno que se expresa en el texto, aunque estoy casi seguro de que lo que no le quitará es la capacidad de provocar curiosidad y de invitar a probar esta forma de hacer psicoterapia, crecer y evolucionar.
“¿De qué va entonces el psicodrama? Pues de sentimientos, así de sencillo…”
PARA QUE DUELA MENOS
Si alguien me hubiera dicho hace un año que yo iba a ser capaz de contar delante de seis “extraños” cómo me sentía cuando mi hermano echaba a perder mis regalos antes de la noche de Reyes, o no digamos que iba a hacer de Superman con una mantita rosa a modo de capa, lo habría tachado de loco. Imposible que yo pudiera hacer semejante cosa.
Pero las sesiones de psicodrama no son un curso de desinhibición. Seguro que existen terapias para eso. El objetivo tampoco es “desahogarse” hablando con total sinceridad de nuestros sentimientos más íntimos, como (supongo) en una terapia de grupo al uso, aunque por supuesto ayuda. Hago estas apreciaciones porque ciertamente el nombre de “psicodrama” no da muchas pistas y, si las da, ahuyenta más que anima. Haría bien alguien autorizado en buscarle una denominación más sugestiva.
De lo que trata esta terapia es de revivir situaciones de nuestra vida, habitualmente de la niñez, que se han quedado “atragantadas” en el alma por el dolor que nos producían, y es gracias a la presencia de esos seis, ocho o tres “extraños”, que interpretan los roles principales de esa escena y arropan a su protagonista, como se hace posible volver a experimentar aquellas emociones.
¿Qué se gana volviendo a sufrir el dolor, la culpa, la vergüenza de situaciones pasadas?, se preguntará alguien, no sin razón. En mi caso, he descubierto gracias al psicodrama que las experiencias más dolorosas que he vivido estaban como bloqueadas en mi interior, a la espera de ser “analizadas”. Hasta ahora no había percibido en qué consistía exactamente el daño que me infligía mi hermano usando mis juguetes antes de tiempo: el desprecio, la humillación, por supuesto la decepción de “estrenar” un coche teledirigido roto.
Pero el psicodrama no solo mira hacia atrás. Para una persona atenazada por la ansiedad que le produce una situación de estrés por la que necesariamente tiene que pasar, anticiparla ante el grupo equivale a que, llegada la hora de la verdad, vive la escena por segunda vez, al menos en cierto sentido, y puede servirle para identificar qué es lo que más le perturba de ella.
“La aplicación del psicodrama se desarrolla a través de técnicas verbales y activas (en las que se utiliza el cuerpo y la acción) con la intención de representar y vivenciar situaciones pasadas, actuales o futuras, reales o imaginarias, externas o internas, deseadas o temidas, experimentándolas como si estuvieran ocurriendo en el presente…”
La siguiente pregunta es inevitable: ¿se siente uno mejor con esto? Yo, desde luego, sí, aunque las recetas milagrosas y los consejos infalibles que en ocasiones se echan de menos durante la terapia, simplemente no existen. Supongo que no hay otra manera de restaurar poco a poco los desconchones en las paredes de nuestro corazón que a base de pequeñas pinceladas.
¿De qué va entonces el psicodrama? Pues de sentimientos, así de sencillo, porque ni el grupo se dedica a analizar el porqué de las emociones de cada cual ni los profesionales que lo dirigen constituyen un tribunal de justicia que reparta culpas y perdones (ni, como he dicho, remedios mágicos). Aquí lo único que importa es cómo se sentía uno en la escena que se representa y qué le “mueve” de las situaciones propuestas por los demás.
Para mí, que había vivido siempre a espaldas de mis sentimientos, ir cada jueves a las sesiones de psicodrama, también vencer el nerviosismo previo y resistir a la tentación de buscar una excusa para no acudir, es simplemente una de las mejores decisiones de mi vida.
P.U.
Fuente original: http://www.psicodrama.eu/documentos-relevantes.cfm
 Y ahora, como les comentaba, pueden seguir con la reseña explicativa:
QUÉ ES EL PSICODRAMA
Los fundamentos del psicodrama comienzan a gestarse a través del pensamiento original de su autor, el Médico-Psiquiatra Dr. J.L. Moreno, creador de los principios teóricos y de las técnicas que se derivan de él, en la Viena (Austria) de principios de siglo XX. El marco conceptual inicial se encuadra dentro de la sociometría y la sociatría.
La sociometría es la investigación sobre la evolución y organización de grupos y la posición de los individuos dentro de dichos grupos, entendiendo por grupos aquellos formados por un conjunto humano que como sujetos se conocen, se influyen mutuamente y poseen objetivos en común. Este marco teórico es el que dio lugar al conocido test sociométrico.
Para facilitar el poder entender qué es la sociatría quizás sea necesario definir antes qué es la psiquiatría. Si entendemos por psiquiatría la rama de la medicina que estudia las enfermedades mentales y su tratamiento, es decir, que trata a la psique y al soma (el cuerpo) en términos individuales, la sociatría la podemos entender como la ciencia médica y social que trata los síndromes patológicos de la sociedad normal y de los individuos y de los grupos relacionados, es decir, que trata a los grupos, la relación entre los grupos y a los individuos dentro de los grupos.
La sociatría por tanto sería el sostén científico que da lugar a la terapia de grupo, y como aplicación específica dentro de este tipo de terapia, al psicodrama y al sociodrama. Estos términos los acuña Moreno cuando se va a Nueva York en la década de los treinta, aunque él refiere su origen en las experiencias que tuvo en Viena en lo que denominó el teatro de la improvisación.
El psicodrama está desde hace mucho tiempo consolidado científica y clínicamente como una modalidad psicoterapéutica, y desde que su creador le diera forma, han sido muchos los psicólogos, psiquiatras, médicos, trabajadores Sociales, educadores, etc., los que le han precedido y le han ido dando contenido y validez hasta el día de hoy.
La aplicación del psicodrama se desarrolla a través de técnicas verbales y activas (en las que se utiliza el cuerpo y la acción) con la intención de representar y vivenciar situaciones pasadas, actuales o futuras, reales o imaginarias, externas o internas, deseadas o temidas, experimentándolas como si estuvieran ocurriendo en el presente, en el aquí y ahora, de forma experiencial y lúdica, integrando el cuerpo con los comportamientos, pensamientos y emociones. Esencialmente el psicodrama como modelo de terapia se basa en la consigna de: “no lo cuentes, muéstralo”.
El psicodrama se considera un modelo de psicoterapia de carácter psicodinámico debido a la importancia que le da a las emociones. Psicodinámico viene de psico, mente, y de dinámico, movimiento y fuerza, que en el mundo de lo psíquico se asocia a motivaciones, instintos, impulsos, emociones, afectos y sentimientos, que con mucha frecuencia son de carácter no consciente o inconsciente.
La técnica más conocida del psicodrama es la dramatización o escenificación, aunque hay muchas otras técnicas y diferentes modos y matices a la hora de llevarlas a cabo, y no hay forzosamente que dramatizar para aplicar psicoterapéuticamente el psicodrama.
“…¿se siente uno mejor con esto? Yo, desde luego, sí, aunque las recetas milagrosas y los consejos infalibles que en ocasiones se echan de menos durante la terapia, simplemente no existen.”
La aplicación del Psicodrama como modelo psicoterapéutico puede llevarse a cabo con grupos, individualmente, con parejas, con familias, aunque es en los grupos dónde tienen más potencial y riqueza. Y por supuesto se puede aplicar en casi todas las edades y en casi todas las circunstancias, ya sean estas más o menos psicopatológicas.
Los objetivos principales de la psicoterapia psicodramática son:
  • Darse cuenta de los propios pensamientos, sentimientos, motivaciones, conductas y relaciones.
  • Mejorar la comprensión de las situaciones, de los puntos de vista de otras personas, y de nuestra imagen y acción con relación a ellas.
  • Investigar y descubrir la posibilidad y la capacidad propia de nuevas y más funcionales opciones de comportamiento, es decir, nuevas respuestas a problemas antiguos, o respuestas adaptadas a problemas nuevos (esta es la definición de espontaneidad desde la teoría psicodramática).
  • Ensayar, aprender, o prepararse para llevar a cabo los comportamientos o las respuestas que se encuentren como más conveniente o adecuadas.
“¿De qué va entonces el psicodrama? Pues de sentimientos, así de sencillo, porque ni el grupo se dedica a analizar el porqué de las emociones de cada cual ni los profesionales que lo dirigen constituyen un tribunal de justicia que reparta culpas y perdones…”
En definitiva, como praxis psicoterapéutica es una vía didáctica de aprender a aprender a través de la experiencia pasada, presente y futura, para desempeñar los roles o papeles de nuestra vida cotidiana: personal, familiar, profesional, etc., y así superar las dificultades que causan malestar psicológico.

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