LLAME AHORA

La autopsia sexual

“Con 16 años me habló de las autopsias sexuales. Me contó que estaría bien que cada cinco años nos practicaran una de esas autopsias.”
Así empieza el texto de la novela de Albert Espinosa “Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo” que voy a compartir con vosotros en esta entrada del blog.
Me resulta exquisita, sencilla y a la vez profunda la sensibilidad del autor al abordar de esta forma un tema, el sexo y la sexualidad, que a veces vemos con una mirada o demasiado pudorosa, o demasiado moral, o de repente la catapultamos al lado opuesto y lo vemos con una mirada demasiado pornográfica o incluso sucia, olvidándonos de los contenidos afectivos y sensuales que desde lo puramente corporal nos permiten ser auténticos, y por tanto también vulnerables, en la entrega y en el vínculo sincero y desnudo con la otra persona.
Como profesional, sobre todo en mi rol de terapeuta sexual, y como persona, recuerdo que cuando lo leí entré en sintonía con muchos de los valores que están presentes en cómo entiendo mi trabajo.
¿Pero en qué consisten las autopsia sexuales que propone Albert Espinosa? Prosigamos con el texto:
“Que nos quedáramos muy quietos y alguien nos dijera qué parte de nuestro cuerpo no había sido acariciada; cuántos besos habíamos recibido; si había sido más querida una mejilla o una ceja o una oreja o los labios.
Una autopsia en toda regla de nuestro sexo, pero con nosotros vivos, aunque inmóviles.
Ella se lo imaginaba y le gustaba pensar que alguien, tan sólo mirando nuestros dedos, supiese si habían tocado con pasión o simplemente por rutina. Si nuestros ojos habían sido mirados con deseo o nuestra lengua había conocido muchos congéneres.
Además, podríamos saber cuáles fueron nuestros mejores actos sexuales, al igual que en un tronco cortado vemos cuando soportó grandes lluvias o sequías. Quizá a los diecisiete, a los treinta o a los cuarenta y siete. Quizá siempre en primavera o casi siempre cerca del mar.
¿Cuántos mordiscos, cuántos susurros, cuántos chupetones hemos sentido? Un cómputo de números sobre nuestro sexo, nuestra lujuria, nuestro placer solitario.
Y según ella lo mejor era que cuando acabase esa autopsia sabríamos que estamos vivos, que podíamos mejorar y lograr que nos acariciasen, que deseáramos, que amáramos y nos amasen.
Nunca me han hecho una autopsia de este tipo. Me ha dado miedo el resultado.
Hay que tener mucha valentía para escuchar eso de los labios de otra persona, aunque no sé si ni siquiera existe alguien con estas capacidades.
Pero así era mi madre. Volví a pensar en el cuadro sobre el sexo; aún se lo debía, a ella y a mi trilogía incompleta.”
Y sí, era la madre la que le contaba todo esto, con naturalidad y de manera directa, como quizás se debería trasmitir la educación sexual para formarnos de verdad como individuos con una sexualidad sana.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
¿Quieres +info o pedir cita?